De Dios, diezmos y el diablo “En el nombre del Espíritu Santo” (II)

De Dios, diezmos y el diablo “En el nombre del Espíritu Santo” (II)

Algunas iglesias pentecostales realizan su misión en sectores poco privilegiados de la sociedad, otras en poblaciones con más recursos. Las diferencias entre ambas son grandes.

Andreas Boueke

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Cada domingo más de cien voluntarios entregan su tiempo para la coordinación de la entrada de carros al enorme edificio de parqueo construido al lado de la Megafrater, una de las casas de Dios más grandes en Centro América. La mayoría visten uniformes azules, son muy amables. Sólo algunos tienen miradas serias los que visten chaquetas antibalas y cargan impresionantes ametralladoras. El jefe de la administración de la Megafrater ofrece una explicación de su presencia: “Usted encuentra gente armada frente a la iglesia porque nuestro país atraviesa por mucha inseguridad, mucha violencia. Queremos darle seguridad a usted como persona que viene a recibir al Señor. No podemos dejar las puertas abiertas a cualquier persona que nos viene a hacer daño”.

La bienvenida

Cada visitante que entra a la Megafrater recibe una bienvenida cálida con muchas sonrisas. A pocos metros hay una área de descanso en la que una cadena de comida rápida vende pizzas. El refresco se consigue en máquinas dispensadoras con anuncios del liceo de la Frater y de una compañía multinacional de cola.
El área central es un auditorio enorme con asientos para 12 mil 200 personas, sillones cómodos muy bien tapizados. No importa el lugar que elija, siempre se obtiene una excelente vista hacia el escenario y el púlpito. Hasta el fondo trabajan varios técnicos de sonido con equipos de lo más avanzado, para que todas las personas puedan entender claramente la prédica, palabra por palabra. Cuatro camarógrafos aseguran que los asistentes puedan apreciar en cualquiera de las cinco pantallas gigantes hasta la mímica del pastor.
La Fraternidad Cristiana fue fundada por el doctor Jorge H. López hace más de 30 años. Al principio los creyentes se reunían en lujosos hoteles de la capital. En 1985 se trasladaron a una cómoda construcción al final de la calzada Roosevelt, la que se fue haciendo pequeña conforme más y más fieles se unían a la congregación. Fue así que el pastor Jorge H. López comenzó la construcción de la Megafrater en Ciudad San Cristóbal, una edificación que costó alrededor de US$29 millones, inaugurada en 2006. Cada domingo entre 15 y 20 mil asistentes escuchan la prédica de su pastor en cuatro diferentes horarios a lo largo del día. Hay lugar para todos.

La alabanza

Al inicio de la alabanza son pocos los asientos ocupados, y mientras el auditorio se llena empieza a tocar la banda con guitarras eléctricas y una batería. Una cantante con voz brillante interpreta una canción del amplio repertorio de la música cristiana pop. El ambiente se calienta y las baterías tocan cada vez más fuerte. El ánimo de la gente se eleva, el volumen de las bocinas también. La congregación canta y aplaude durante una hora para glorificar a su Dios mientras un hombre elocuente pide que el próximo domingo todos traigan a un amigo o mejor aún, que traigan a toda su familia para que también puedan experimentar la alegría de alabar al Señor.

La prédica

El volumen de la música empieza a bajar, la gente se acomoda, se sienta. Es tiempo de poner atención a Jorge H. López. El pastor habla sobre un tema económico, las finanzas privadas de los miembros de sus congregación: “¿Cómo vencer a los enemigos de nuestras finanzas? Si algo debemos dejar claro es que Dios quiere que yo prospere. ¿Están de acuerdo con esto? A ver, digámoslo juntos: ‘Dios quiere que yo prospere’. Sin embargo, ¿por qué es que nos va mal en las finanzas?, ¿por qué es que no tenemos abundancia? Es importante recordar a los enemigos de nuestras finanzas”.
Uno de estos enemigos es, según el predicador, el diablo, el ladrón que roba nuestra fe y nos convence de que ser pobres es nuestro destino. Pero Dios no quiere esto. “Muchos de nosotros pensamos así: ‘Mi papá fue pobre, por lo tanto yo tengo que ser pobre y mis hijos tienen que ser pobres’. Pero aparece Cristo en el camino de esta familia de pobres y dice: ‘Yo vengo para sacarles de Egipto. Yo vengo para sacarles de esta esclavitud, de esta opresión, de esta pobreza’”.
Al igual que muchos otros pastores pentecostales dependen del éxito económico de los miembros de su iglesia a quienes piden el diezmo, diez por ciento de sus ingresos. Es común que lo justifiquen con uno de los últimos versos del Viejo Testamento, Malaquías 3,10. Según la Biblia Reina-Valera el verso dice: “Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.
Es un verso que le entusiasma a Jorge H. López: “¿Cuántos quieren bendición hasta que sobreabunde? Nosotros queremos bendición hasta que sobreabunde. ¿Cuál es la condición? Traer íntegro el diezmo para los fondos del templo”.
Es una interpretación popular entre pastores pentecostales, aunque el profeta Malaquías se refirió a un antiguo sistema de impuestos del pueblo judío descrito en los libros de Moisés. En ningún verso del Nuevo Testamento Jesús demanda ofrendas. Para los cristianos no existe un mandamiento de contribución a la iglesia. Por el contrario: el apóstol Pablo expresamente critica tales obligaciones. Desde los tiempos de la reforma muchos teólogos protestantes coinciden con las interpretaciones del reformador Martín Lutero que insistió en que los cristianos no deben ofrendar bajo presión, sino por compasión, por agradecimiento, por un sentido de responsabilidad.
La interpretación del pastor Jorge H. López es otra: “Si usted es una persona que no diezma, usted siempre estará enfermo, usted siempre estará huyendo del peligro, usted siempre estará acosado, y usted siempre estará escaso porque no llena la condición del Señor”.
La prédica es larga. No todo el público logra poner atención todo el tiempo. Pero pocos minutos después del final del servicio se puede comprar un CD o DVD con una grabación de la prédica y así volver a escucharla en la tranquilidad de su casa.

La ofrenda

Una vez que el pastor se retira del escenario su hijo Alex López sigue guiando el servicio hasta la ofrenda: “Señor, yo quiero poner en tus manos a cada una de las personas hoy acá reunidas, especialmente Señor los que están pasando problemas económicos en sus vidas. Bendice económicamente a tus hijos Padre. Quiero poner en tus manos también a aquellos que han prosperado económicamente pero que aún, Señor, no te honran con sus vidas, con los diezmos”.
Desde hace tres décadas Jorge H. López y su familia han demostrado que pueden transmitir su interpretación del mensaje bíblico de manera exitosa. Logran mover a miles de personas que además de ofrendar dinero también su tiempo. Cada domingo hay unos 500 voluntarios apoyando a que los servicios se desarrollen sin problemas. Una de ellas es una traductora que habla un inglés excelente. “Dios me regaló este don”, dice ella. “Quiero usarlo para ayudar a otras personas que lo necesitan así como yo algún día necesité. Estamos aquí para poder ayudar a muchas almas, que vengan a los caminos del Señor. Esta es la meta, la visión de la Fraternidad Cristiana de Guatemala”.

Mis interrogantes

Trabajo desde hace unos 20 años como periodista independiente en Guatemala. Los temas administrativos de las iglesias siempre han sido parte de mi vida, mi madre, Berthild Boueke von Walthausen, fue una de las primeras mujeres casadas ordenadas como pastoras por la iglesia luterana de Alemania.
Cuando hablé con los empleados y voluntarios de la Fraternidad Cristiana, muchos mencionaron la transparencia con que se manejan las finanzas de su iglesia. Pero cuando lance preguntas más concretas sobre el tema nadie quiso hablar de números. La Fraternidad Cristiana tiene diversas publicaciones entre folletos y una página informativa en internet, pero en ninguna parte pude encontrar información financiera básica, como por ejemplo el monto anual de ofrendas, los beneficios que reciben los directivos de la iglesia o la suma de los gastos para el mantenimiento de la infraestructura.
Después de un servicio me acerqué a Alex López a solicitar una entrevista. En esta ocasión me expresó su voluntad de hablar conmigo, lo intenté durante varias semanas a través de llamadas a su secretaria para concretizar la cita para realizar la entrevista. Ella siempre prometió devolverme la llamada, pero nunca lo hizo. Cuando tuve otra oportunidad para pedirle una cita a Alex López me enteré de la verdad. “¿Sabe lo que pasa?”, me dijo, “los periodistas sólo escriben para atacarnos. Por eso casi no doy entrevistas. Pero usted puede escribirme a mi correo electrónico y vamos a ver qué podemos hacer”. Y se lo envié mas no logré la entrevista.
La Fraternidad Cristiana y otras iglesias neopentecostales continúan en ascendencia por toda América Latina, captan cada vez más creyentes. Actualmente representan el sector de más crecimiento entre todos los movimientos religiosos del mundo.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20100425/domingo/147672/

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